Las estrellas dan la salvación al Avilés: victoria blanquiazul en Pontevedra que da la permanencia a los asturianos
La Nueva España
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Si por algo es importante tener estrellas en un equipo es por finales como la que se vivió en Pasarón. Ahí, cuando la pelota quema y la presión es máxima, es cuando deben aparecer. Vaya si lo hicieron las del Avilés. Primero Kevin Bautista y luego Santamaría protagonizaron la ansiada salvación de un Avilés que seguirá un año más en Primera Federación. El oficio y la experiencia que faltaron en otros partidos aparecieron ante el Pontevedra para firmar un partido muy serio, de buen equipo, de club que merece mantenerse en la categoría. Eso sí, el sufrimiento se alargó hasta el último minuto, con polémica incluida y dos goles en el descuento. Se sufrió, pero objetivo cumplido. La fortuna pronto le sonrió al Avilés. Kevin Bautista, el que más goles ha generado del Avilés esta temporada, volvió a aparecer para, una vez más, marcar la diferencia. Corría el minuto 3 cuando Cayarga, caído al costado derecho, colgó un centro a la olla tras un rechace del Pontevedra y, tras la peinada de un jugador blanquiazul, apareció el andaluz, que con un chut durísimo destrozó la red de Pasarón. Quedaba lo más complicado: aguantar el resultado. Kevin Bautista abre el camino de la salvación Pensando en este tipo de partido, Lolo Escobar saltó a la final por la salvación con una defensa de cinco hombres. Babin, Andrés Carmona y Eze eran la primera línea de defensa para un Avilés que, además, volvió a confiar en su santo particular, Álvaro Fernández. Los carriles fueron para Osky y Campabadal, uno de los veteranos de la plantilla, mientras que por delante el extremeño formó una línea de cuatro con Quicala, Adri Gómez, el propio Bautista y Cayarga. Arriba, Santamaría. El Pontevedra necesitaba vencer para asegurar su presencia en el play-off sin depender de nadie, por lo que, tras verse por detrás en el marcador, tuvo que dar un paso más al ataque. La posesión era casi en su totalidad granate, pero lo cierto es que Álvaro Fernández no tuvo que aparecer en ningún momento durante la primera mitad. Hubo sustos y despistes defensivos, pero nada que obligase a intervenir al madrileño. El Avilés tira de oficio en Pasarón El Avilés fue muy pillo para que en Pasarón se jugase a lo que quería. A los blanquiazules les favorecía un partido lento, de mucho choque y en el que pasasen pocas cosas. Así fue. En ese arte, Kevin Bautista se convirtió en clave. Cada choque que sufría el andaluz, una máquina en el arte de los duelos, eran unos segundos que se arañaban al marcador. Sus caídas acercaban a los avilesinos a la salvación. Mientras, tanto los jugadores del Pontevedra como la propia afición comenzaban a desesperarse. Tan listo estuvo el Avilés durante la primera mitad que estuvo más cerca de protagonizar el 0-2 que el 1-1 que tanto buscó el Pontevedra. La única jugada con cierta pausa que protagonizó el cuadro asturiano volvió a acabar en las botas de Bautista, que lanzó un zapatazo desde fuera del área que solo la madera pudo repeler. Además, Cayarga, ya en el descuento, disparó con potencia tras un envío al segundo palo, pero su chut pasó lejos del poste. Santamaría sentencia la permanencia Si bien empezó la primera mitad, mejor comenzó la segunda. Esta vez fue Santamaría, otro de los nombres propios de esta temporada, el que apareció con la varita para, en el 48, en una grandísima acción individual, terminar de sentenciar el partido. El abrazo del delantero gijonés con Diego Baeza, presidente, ejemplifica el sufrimiento de este último mes. El objetivo estaba ya cumplido. Y, al igual que en toda la primera parte, tocó volver a tirar de oficio. Jugar bonito o tocar la pelota era lo menos importante. Que no pasase nada. Además, al Pontevedra le empezó a entrar el ansia. Pases mal hechos, blandos en los duelos... La presión de un Pasarón a reventar les influyó. Mientras, el cuadro avilesino trataba de rematar la faena a base de contragolpes. No tiró pronto la toalla el Pontevedra, que tuvo dos acercamientos muy peligrosos pasado el minuto 70. Sin embargo, Álvaro Fernández apareció con criterio para desbaratar ambos acercamientos. Eso sí, el final no estuvo extento de polémica. Lolo Escobar metió a Isi Ros en el campo y, nada más piso el césped, empezó la polémica. Primero, enganchándose con la grada en una tangana que acabó con Osky expulsado. No pasaron ni dos minutos cuando el que vió la tarjeta roja fue el murciano, aunque el árbitro corrigió la decisión. Y, entre medias, hubo gol del Pontevedra, de Ribeiro. De tener el partido totalmente controlado a sufrir hasta el último segundo. Un centro lateral volvió a romper al Avilés, que concedió el empate, resultado que le servía a los dos equipos. Los abrazo entre los dos equipos certificaba el objetivo cumplido de ambas plantillas. Se sufrió demasiado, mucho más de lo necesario, pero el Avilés seguirá un año más en Primera Federación. Sonríe el club, sonríe la ciudad y sonríe Asturias. El objetivo está cumplido.
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