La última oportunidad de una generación brillante de 'Diablos': Hazard, De Bruyne, Courtois, Lukaku...
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Cada cuatro años naturales, Bélgica se incrusta en el subconsciente de los aficionados del fútbol con el recuerdo de algunos de los jugadores con más talento de Europa. La 'eterna' candidata a los Mundiales. Ya no está Bob a los mandos, Eden se retiró del fútbol y Vincent ahora es entrenador. Rudi García ha anunciado su lista de 26 convocados para el Mundial y en ella se encuentran sólo cuatro jugadores que formaron parte de la selección en las últimas tres ediciones mundialistas: Thibaut Courtois, Axel Witsel, Kevin De Bruyne y Romelu Lukaku. Todo comenzó en 2014. El Mundial de Brasil fue especial para Bélgica. Los 'Diablos Rojos' regresaron a la cima del fútbol de selecciones después de doce años y con un equipo con mucho potencial. Eliminados en cuartos de final ante la finalista Argentina, esos jugadores demostraron que si seguían progresando podrían hacer algo grande en el futuro. Aquella plantilla tenía una media de edad de 26,6 años porque coincidió una generación muy veterana (el capitán Van Buyten tenía 37 años) con una joven. El líder indiscutible fue ese niño que nació ya futbolista, Eden Hazard. El extremo izquierdo demostró que él sólo podía echarse a las espaldas a todo un país y sus compañeros trabajaron para ponerse a su altura. Último once del Mundial 2014: Courtois; Alderweireld, Van Buyten, Kompany, Vertonghen; Axel Witsel, Fellaini, De Bruyne; Kevin Mirallas, Eden Hazard y Origi. El encargado de dar forma aquel proyecto fue Roberto Martínez. El técnico catalán llegó en verano de 2016 y a finales de año Bélgica ya había conseguido la clasificación al Mundial invicta con 21 goles a favor y tan solo uno en contra. Su idea de juego ofensivo con tres centrales, dos carrileros y dos centrocampistas creadores o destructores, por detrás de una línea de tres delanteros letales, convenció a un país de sus opciones. Obtuvieron 28 puntos de 30 posibles y marcaron un total de 43 goles, siendo la selección más anotadora junto a Alemania. En Rusia llegó la confirmación. Bélgica pasó como primera de grupo a los octavos de final, tras batir a todos sus rivales (Panamá, Túnez e Inglaterra). En octavos firmaron uno de los partidos más épicos de la historia de los Mundiales al remontar un 0-2 contra Japón que se completó con un gol de Nacer Chadli en el minuto 94. Una jornada después se encontraron con la Brasil de Tite. Una de las selecciones favoritas con Neymar a la cabeza. Bélgica se reafirmó como grande, con una primera parte espectacular. Las estampidas de los 'Diablos Rojos' causaron estragos en una de las mejores defensas del mundo y ganaron 1-2 pasando a las segundas semifinales de su historia. Allí se encontraron con Francia, la campeona final. Umtiti les privó de llegar a su primera final de la Copa del Mundo. Se tuvieron que conformar con un tercer puesto al volver a derrotar a Inglaterra. "Ese es el momento en que se convirtió en la generación dorada. Hubo un cambio en lo que podíamos hacer a partir de ahí y ese equipo se mantuvo durante cuatro años seguidos en el top uno del ranking", declaró 'Bob' en una entrevista para la BBC. "El objetivo era tratar de hacer historia para el fútbol belga y fue realmente agradable", afirmó el actual seleccionador de Portugal. Último once del Mundial 2018: Courtois; Alderweireld, Kompany, Vertonghen; Meunier, Tielemans, Axel Witsel, Chadli; De Bruyne, Hazard y Lukaku. En Rusia, Eden Hazard consiguió ser el Balón de Plata por detrás de Luka Modric y un traspaso por más de cien millones por el Real Madrid. Kevin De Bruyne y Courtois ya eran de los mejores en su puesto. Kompany el líder del Manchester City y Lukaku, el gol asegurado. Alderweireld y Vertonghen, finalistas de Champions con el Tottenham la temporada siguiente. Carrasco y Mertens contribuían tanto de principales como de secundarios y el físico ya lo ponían Fellaini, Meunier o Witsel. Eso en cuanto a las cabezas de cartel. Luego siempre había otros protagonistas más secundarios que también destacaron como Chadli, Dembélé, Benteke, Batshuayi o Vermaelen. Los más jóvenes también tuvieron su oportunidad. Tielemans fue el que más incidencia tuvo y a día de hoy es uno de los jugadores más importantes. Origi, Januzaj o Thorgan brillaron, pero se apagaron demasiado pronto. En Catar, Bélgica cayo eliminada en fase de grupos. Roberto Martínez y Eden Hazard dejaron la selección, y con sus salidas se puso punto y final a aquella etapa dorada. Este verano, Courtois, De Bruyne y Witsel vivirán el que probablemente sea su último Mundial, finalizando así la mejor generación de la historia de Bélgica.
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