La pionera Academia que unificó la formación científica y militar de los oficiales del arma de artillería en España
La Razón
Image: La Razón
Este sábado 16 de mayo es un día importante para las Fuerzas Armadas en España, en general, y para Segovia, en particular, por cuanto se cumplen 262 años de la inauguración por todo lo alto del Real Colegio de Artillería, ubicado dentro del Alcázar de Segovia. Tal día como hoy del año 1764, por orden de Carlos III, se daba el pistoletazo de salida a este centro de enseñanza artillera bajo la dirección del conde de Gazola, el teniente general Félix Gazola, poniéndose fin a un largo periodo de fragmentación en este ámbito convirtiéndose en el único centro de formación para los oficiales del Arma, pero compartiendo sus instalaciones al principio con la prisión de los “arraeces argelinos” que permaneció en el lugar hasta el año 1784. Conocedor de la mejora que necesitaba el Ejército y en concreto su Artillería, el monarca decidió reorganizar esta última mediante la publicación del Reglamento de nuevo pie , en que S.M. manda se establezca el Real Cuerpo de Artillería y el Real Colegio de Segovia, fechado el 29 de enero de 1762. El discurso de apertura corrió a cargo del jesuita Antonio Eximeno, destacado matemático y primer jefe de estudios del centro. El teniente general Gazola adecuó la enseñanza de los futuros oficiales de artillería a los nuevos adelantos científicos y técnicos, así como impulsar la industria militar. De hecho en esta Academia los alumnos recibían adiestramiento militar con materiales propios de artillería en la Plazuela del Alcázar sino una profunda formación en altas matemáticas, física, fortificación y química , graduándose también con la categoría de ingenieros. Tal es así que esta institución llegó a albergar uno de los laboratorios de química más avanzados de la Europa del siglo XVIII. Eran los denominados Estudios Sublimes, impartidos a subtenientes y personas civiles que lo deseasen, que se materializaron con la inauguración en 1792 con dicho laboratorio para llevar a cabo un curso de Química y Metalurgia. En este sentido, cabe destacar que el ilustre profesor Luis de Proust, descubridor de la “ Ley de las proporciones definidas” , era quien lo dirigía. Los sesenta primeros alumnos que ingresaron en esta Academia de Artillería, cuya edad oscilaba entre los 12 y 15 años, fueron instruidos para ser promovidos al empleo de subtenientes, siempre y cuando hubiesen cumplido al menos los 18 años. Para su ingreso, debían acreditar el correspondiente certificado de nobleza . A las duras condiciones de formación, se sumaron las climáticas de la región. El Colegio permaneció en el Alcázar durante prácticamente un siglo, salvo dos paréntesis debidos, el primero, a la Guerra de la Independencia (1808) y, el segundo, a la invasión de los “Cien mil hijos de San Luis” (1823). Debido a la invasión francesa en 1808, el colegio sufrió un largo éxodo por varias ciudades españolas antes de regresar a Segovia. Más tarde, tras un devastador incendio en el Alcázar en 1862 , la academia se trasladó de forma definitiva a su sede actual en el exconvento de San Francisco. Abandonado tras la desamortización de 1836, este espacio religioso pasó a ser propiedad del Ministerio de Guerra quince años más tarde, en 1851, y se utilizó como alojamiento de parte de los alumnos externos del Colegio de Artillería. El centro docente continuó allí su actividad hasta su cambio de denominación en 1867, momento en el que se fusionó con la Escuela de Aplicación en un único centro que tomó el nombre de Academia de Artillería. A su egreso los alumnos recibían junto al título de oficial su capacitación como ingeniero, que a petición personal sería validado oficialmente por el de «ingeniero industrial» gracias a un real decreto de 1895, hasta que en 1940 se creara el Cuerpo Técnico del Ejército (a partir de 1943 Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción del Ejército), cuya rama de Armamento y Material se nutriría inicialmente con alrededor del cincuenta por ciento de jefes y oficiales de Artillería. En la actualidad, l a Academia de Artillería se integra dentro del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC), manteniendo como centro docente sus cometidos tradicionales de formación y perfeccionamiento del personal militar perteneciente al Arma de Artillería e incorporando nuevas funciones en su papel de centro de adiestramiento y simulación e inspección de Artillería. Está considerada la academia militar en activo más antigua del mundo. Un centro que, impulsado por el pensamiento de la Ilustración, unificó la formación científica y militar de los oficiales del arma de artillería en España. Grandes colecciones La colección museográfica de la Academia de Artillería se encuentra indisolublemente unida a la historia de este centro docente militar, el más antiguo en activo del mundo, y a las generaciones de militares que han pasado por él. Tomó su carácter expositivo en 1985, año en el que se inauguró la primera de sus salas en la antigua sacristía de la iglesia del convento. No obstante, el valor histórico-artístico y museal de sus fondos y el interés de su visita ya había sido reconocido con anterioridad. Así, en 1969, el entonces coronel director, Francisco Sistes Obrador, escribía en el prólogo a la obra titulada Academia de Artillería de Segovia, según se informa en la web del Ministerio de Defensa. La Academia de Artillería contiene hoy, junto a sus instalaciones de finalidad y valor exclusiva y estrictamente pedagógicos, un cúmulo de elementos en que, junto a su indiscutible valor educativo, resalta su valor histórico, artístico y, por decirlo de alguna forma en una sola palabra, museal. Nóminas de promociones, desde la primera del Colegio, cuadros de personalidades, colecciones de armas ligeras, perfectamente catalogadas, y de materiales y sistemas y una excelente biblioteca histórico-científica, única en su género, hacen de la actual Academia de Artillería algo visitable.
Leer el artículo original
Visita la fuente para la historia completa.



