Jesús Carrasco: "Si el éxito de 'Intemperie' me pilla con veinte años ahora estaría en la mierda"
El Confidencial%3Aformat(jpg)%2Ff.elconfidencial.com%252Foriginal%252Fe11%252F27a%252F0ae%252Fe1127a0ae39d6baee8f5230d84565348.jpg&w=1200&q=75)
Image: El Confidencial
Jesús Carrasco (Olivenza, Badajoz, 1972) aparece por las escaleras de la librería La Mistral de Madrid con su característico bigote —ya menos negro—, su pelo rapado, su figura espigada y su semblante serio. Parece un escritor solemne. Y, sin embargo, en cuanto comienza a hablar surge, poco a poco, la relajación, la broma, el humor. Como ocurre en su última novela, El detalle (Seix Barral) , estupenda y magníficamente bien escrita y que, aunque nos cuenta el dramón del fin de una pareja —se sabe desde la frase uno— con todo su dolor y su estupefacción, hay momentos en los que te ríes. Y te alivia. La solemnidad se va y se desvela la buena literatura . Lo sabemos desde el exitazo de Intemperie en 2013 y El detalle lo refrenda. “Sí, eso ha sido un presupuesto literario, como un reto. Porque yo creo que todo se puede tratar con humor, sobre todo si hay distancia, tanto física o emocional como temporal, y en este caso el narrador nos cuenta a toro pasado lo que sucedió, todo lo relata después de haber pensado mucho tiempo. Es algo que no puedes hacer en el momento, porque duele, porque hay una llaga abierta, pero con distancia puedes ver cómo de ridículo fuiste, cómo de tonto fuiste en la situación o cuánto la cagaste con algo que, en realidad, no era tan importante ”, comenta una vez ya sentados en una mesa y con un agua con gas y un café con leche por delante. Además, añade, había otra intención con la cosa humorística y era remover un poco este mundo plúmbeo en el que vivimos. “Es tan oscuro, tan horrendo, que el humor es más necesario que nunca. A veces cuesta reírse de lo que sucede y creo que todos estamos demasiado cerca de lo que pasa alrededor, pero hay que intentar verlo así, con esa distancia que te da el humor , que es una especie de alejamiento de cámara que te permite verte a ti mismo desde fuera y relativizar”. "Es todo tan oscuro, tan horrendo, que el humor es más necesario que nunca para poner distancia y no verlo todo tan de cerca" El detalle nos cuenta la historia de la pareja normativísima de Felipe y Letizia —evidentemente, otro guiño, e imagínenselos cuando les llaman por megafonía en un aeropuerto— con sus trabajos comunes, sus dos hijos, sus obligaciones, su sábado de peli en plataforma, alguna relación sexual muy de vez en cuando y cada vez menos, a punto de emprender un viaje sorpresa —por parte de él— a Novo Mesto, en Eslovenia, donde se enamoraron hace 23 años durante un Erasmus . Él busca reflotar algo que está muerto, que se fue por el desagüe de la desatención, de la falta de cuidado, del tener más presente al otro. El sumidero de haberse convertido en una pareja común hasta decir basta, hasta decir, como dicen en alguna ocasión, que son prácticamente como eran sus padres . Por supuesto, este tipo de pareja también estaba buscado. “Sí, porque me parecía que había mucho más interés en ese espacio. Un personaje más excéntrico, más bohemio, no me permitía trabajar la cotidianidad, esta cosa tan común que nos pasa a todos. Yo quería lograr que un montón de gente se sintiera reflejada, por eso es una pareja estándar en la que parte del conflicto tiene que ver con los normativos que son. En un momento también dicen, hemos comprado un modelo y lo estamos reproduciendo a pesar de que estábamos avisados”, señala Carrasco. 'El detalle', de Jesús Carrasco (Seix Barral) Porque hace 23 años no eran así. La novela te va dando detalles de su vida pasada —la estructura no es lineal, pero está fabulosamente trazada y no te pierdes en ningún momento— con sus cines, sus cenas, sus conciertos, sus viajes en moto, en coche, en avión. Parecía que iban a ser más bohemios que nadie... pero no. “Es que todo ayuda para que vayas por la vía más conservadora. Es mucho más fácil vivir si estás casado que si eres pareja de hecho, y más fácil vivir si eres pareja de hecho que si eres conviviente. Entonces vas entrando por ahí, te van a dar la hipoteca más fácil, vas a tener más ayudas públicas. Todo ayuda para que todo el mundo sea normativo. Y a veces en esa norma no encaja todo el mundo y no tiene por qué encajar”, comenta el escritor. También le apetecía entrar en el mundo de la pareja de larga duración porque cree que es un microcosmos muy interesante. Él la conoce porque está en una de ellas —y todo bien— “y me parece que es un laboratorio de la psicología humana como ningún otro. Yo no he aprendido tanto en mi vida y cosas tan importantes como he aprendido en pareja. Las cosas que para mí son importantes en la vida, que no es aprender a escribir o a tapar un agujero, sino los afectos, las emociones, cómo manejar las relaciones humanas, cómo ser una persona más amable, cómo convivir con los demás, cómo expresarme, cómo expresar mis emociones, cómo comprender las del otro. Si yo aprendo a ser amable y aprendo a ser cuidadoso, atento y sensible en ese espacio pequeño, es posible que pueda serlo luego en mi espacio grande o en ese espacio exterior”, comenta. "Es que todo ayuda para que vayas por la vía más conservadora en la pareja. Todo ayuda para que todo el mundo sea normativo" Y esto lleva la novela, evidentemente, y con la maestría que tiene Carrasco, a otro plano, el político. Porque es una novela que critica con dureza la era turbocapitalista en la que vivimos. Pasa siempre con el escritor extremeño. Te puede estar contando una historia íntima y pequeña, pero siempre es mucho más. Y aquí aparece reflejada toda esa pérdida de atención y cuidado, toda esa falta de tiempo que está dañando las relaciones humanas, no solo las de una pareja. “Yo creo que cualquier historia que quieras contar desde cualquier ángulo, ya sea laboral, ya sea una relación humana, amistad, lo que quieras, cualquier cosa que te imagines, cualquier interrelación humana, está condicionada por las condiciones materiales y políticas del presente, y en este caso es el turbocapitalismo que nos lleva como pollos sin cabeza. Todo parece confabular para que estemos desatentos, para que estemos mirando hacia otra parte. Por supuesto que la sociedad y el momento presente se meten en eso y lo condicionan, condicionan el trabajo, la amistad, el desarrollo de una afición, de una habitación propia, de una vida propia. Todo parece confabular para que vayamos muy deprisa hacia ninguna parte”. El escritor Jesús Carrasco. (EFE/Mauri Buhigas) De ahí que crea en el poder de la novela, no solo para que te plantees qué estás haciendo con tu vida, sino que, sostiene, el mismo hecho de pararte a leer ya va en contra de este turbocapitalismo en el que vivimos. “Leer una novela requiere tiempo y atención, o sea, ya la propia mecánica te predispone a la pausa. Esto no es una receta que vas a leer en una red social, en un reel o en un scroll, es algo que vas a dedicar varias horas de tu vida. Entonces ya has bajado el ritmo y puedes mirar con cierta calma. Me alegra saber que se sigue leyendo literatura, es decir, que en este tiempo de urgencia siga habiendo librerías con volúmenes que requieren todavía nuestra atención, nuestro tiempo y nuestra calma”, comenta mientras nos rodean los libros. Y añade: “Y esto —dice del libro, de cualquier libro— se mantiene por méritos propios, no por ayudas públicas, sino que aguanta porque tecnológicamente supera a todo lo demás y lo que nos ofrece todavía no se nos ofrece en ningún otro lugar”. "Y esto -dice del libro, de cualquier libro- se mantiene por méritos propios, aguanta porque tecnológicamente supera a todo lo demás" Le comento que cada vez hay mayores movimientos a favor de parar un poco y mirar con más calma a los otros. ¿Y es normal, no?, pregunta. “ Mira, creo que en un futuro percibiremos este tiempo como nos pasó con el tabaco y el espacio público . Yo he viajado en aviones en los que se fumaba. Y en los autobuses y en los restaurantes. ¿Y cómo era posible? Bueno, ¿cómo era posible que a principios del siglo XX los chicos de 11 años tuvieran un dispositivo en su mano en el que cabía toda la violencia, toda la pornografía y los dejáramos solos en su habitación? ¿Cómo era posible que las redes sociales nos invadieran como nos invadieron, nos convirtieran en vasallos? ¿Cómo era posible que el capitalismo nos convirtiera en auténticos vasallos? Alguien se lo preguntará si queda alguien para preguntárselo”. La charla con Carrasco se va a acercando a su fin, pero antes le pregunto por su momento fundacional como escritor para el gran público. Ocurrió con la novela Intemperie , que apareció en 2013 y se tradujo a treinta idiomas. Fue uno de los pelotazos de aquel año. Él, que había venido de la nada, “fui como un meteorito”, concede. Le pregunto si se acuerda de aquello con el romanticismo con el que el protagonista de su novela recuerda Novo Mesto como mito fundacional de su amor de pareja (y que se revela como uno de esos lugares a los que nunca hay que volver porque ni uno ni una serán nunca los mismos que entonces). "Menos mal que el éxito me pasó con cuarenta años porque si me pasa con veinte, estoy metido por la mierda, en Trainspotting" “No, no, lo veo con lejanía. Cuando veo las fotos, digo, madre mía, qué bigote tenía ese. Qué negritud en ese bigote . Me veo en las fotos atemorizado. ¿Qué me está pasando aquí? Esto es una maravilla, un sueño hecho realidad , pero me está superando. Fue una cosa muy loca que me ha permitido seguir aquí. Menos mal que me pasó con cuarenta años y estaba yo ya un poquito calmado, porque si me pasa con veinte, estoy metido en la mierda, en Trainspotting. Mi único contacto con la literatura era todo lo que yo había leído, Cervantes, Lope, Stevenson... y pensaba, ¿y yo quiero entrar ahí? Cuidadito. Así que estaba un poco agarrotado. Pensaba, esto tiene que ser muy serio y muy difícil y a poco me di cuenta de que no, de que la cosa puede ser mucho más relajada, que se trata de contar sin tener más que el manejo de la lengua y quitándome prejuicios y con humor, sí, que no es precisamente el género más prestigiado en España, pero me da igual, tampoco lo era la literatura ambientada en el medio rural ”. Y mira, le digo. “Sí, a ver si ahora va a empezar a escribir todo el mundo novelas de humor”, apostilla. Pues si son como El detalle no estarán nada mal.
Leer el artículo original
Visita la fuente para la historia completa.
%3Aformat(jpg)%2Ff.elconfidencial.com%252Foriginal%252F6a6%252Fe13%252Fdde%252F6a6e13dde203b506b2a45a2c60b6bf2e.jpg&w=1200&q=75)


%3Aformat(jpg)%2Ff.elconfidencial.com%252Foriginal%252F704%252Fd7d%252F6e7%252F704d7d6e73912e53f34ab8f72e32ad1a.jpg&w=1200&q=75)