De la dana a la huelga educativa: la generación marcada por un Bachillerato de incertidumbre
AbcImage: Abc
La generación que comenzó primero de Bachillerato con las clases interrumpidas por la fatídica dana del 29 de octubre de 2024, encara ahora el final de segundo curso, una de las etapas más decisivas de su formación, en plena huelga educativa. Una situación que preocupa ... especialmente a quienes necesitan sus calificaciones para acceder a la universidad o a ciclos de Formación Profesional.No obstante, no en todos los centros han tenido el mismo método de evaluación, mientras que en algunos institutos aún no saben cómo serán evaluados, en otros han optado por otras fórmulas para extraer la nota final como hacer la media con las dos primeras evaluaciones o aplicar criterios cualitativos basados en las calificaciones obtenidas durante el curso. Es el caso de Iker, estudiante del IES Els Évols de La Alcudia, quien recuerda que el impacto de la dana fue más allá de la pérdida de clases: «En mi caso fue solo alrededor de una semana sin ir a clase, pero el impacto mayor fue más moral que otra cosa. Estábamos muy desanimados y tristes», explica. Aunque asegura que personalmente no sufrió daños directos, sí vio cómo algunos compañeros quedaron especialmente afectados «en medio de un curso importante como es primero de Bachillerato».Ahora, en la recta final de segundo, la preocupación ha cambiado de forma, señala el alumno, ya que «las evaluaciones son el lunes que viene, y si la huelga continúa, los profesores que participan en el paro indefinido creo que no van a asistir». La incertidumbre mantiene en vilo a muchos estudiantes que dependen de esa evaluación para definir su futuro académico. «No sabemos quién, cuándo ni con qué notas nos van a evaluar y eso es lo que más nervios nos genera, porque queremos que las notas sean justas y reflejen el trabajo que hemos hecho durante el curso», añade Iker, que necesita la nota para acceder a un grado superior de técnico de sonido.Pese a ello, parte del alumnado ha mostrado su respaldo a las reivindicaciones del profesorado. En el centro, explica Iker, han creado una asamblea estudiantil formada por más de 30 alumnos desde la que impulsan acciones de apoyo y visibilización. «Intentamos apoyar a los profesores porque, si mejoras sus condiciones, estás mejorando también la calidad de la educación», defiende.«Nos explicaron que era una lucha contra Conselleria, no contra el alumnado»Por su parte, Aitana, alumna del ES Enric Valor de Picanya, uno de los institutos que se convirtió tras la dana durante dos meses en un centro de reparto de comida, asegura que el acompañamiento del profesorado ha sido constante durante todo el curso. «Al principio había cierta incertidumbre sobre cómo nos iban a evaluar, pero desde el primer momento los profesores nos fueron comunicando todo», ha explicado. Lejos de sentirse abandonada, sostiene que el profesorado ha intentado proteger al alumnado: «Desde septiembre nos han preparado para la EBAU y antes de la huelga dejaron a nuestra disposición material para repasar».En esta línea, la alumna ha explicado que ante la huelga educativa, parte del profesorado optó por adaptar los sistemas de evaluación para minimizar el impacto sobre el alumnado de segundo de Bachillerato. Mientras algunos docentes mantuvieron los exámenes finales «tradicionales», otros realizaron la media con las notas de las dos primeras evaluaciones o aplicaron criterios cualitativos basados en las competencias y calificaciones obtenidas durante el curso. En paralelo, la estudiante ha defendido las reivindicaciones de sus profesores al considerar que «están luchando por una educación pública de calidad», al tiempo que ha denunciado que «en junio nos metíamos alumnos en clases de más de 24 personas con un calor extremo». Según ha relatado, los profesores dejaron claro desde el inicio que «era una lucha contra Conselleria, no contra nosotros», ha concluido. «No es justo para las siguientes generaciones dar clases a 40 grados»Por otro lado, José Alcácer, también alumno del IES Enric Valor de Picanya ha explicado que «ha sido duro empezar primero de Bachillerato con una dana, que hizo que no pudiéramos dar mucho temario y acabar con la incertidumbre de la huelga«, ha aseverado. Así, pese al nerviosismo por el final de curso y las pruebas de acceso a la universidad, el estudiante defiende las movilizaciones docentes. Así, el alumno ha reconocido que los estudiantes de segundo son quienes más están sufriendo las consecuencias del paro, aunque matiza que «siendo sinceros, el 11 de mayo el temario ya estaba dado». Para él, la protesta va más allá de su promoción: «No es justo para las siguientes generaciones dar clase a 40 grados, porque yo lo he hecho, y así no puedes estudiar bien ni hacer un examen en condiciones, ni tampoco es justo para un profesor».De este modo, el estudiante ha asegurado que la tensión que viven estos días no se debe únicamente a la huelga. «Estamos nerviosos, pero no es solo por la huelga, sino también por la EBAU», ha señalado, al tiempo que ha asegurado que «aunque estoy nervioso por la PAU, sé que si me sale mal no será por mis profesores».
Leer el artículo original
Visita la fuente para la historia completa.



