Zapatero, el gran protegido: montó una telaraña de fieles en instituciones para blindarse
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José Luis Rodríguez Zapatero llegó casi de carambola a la cuarta planta de Ferraz 70, logró instalarse contra todo pronóstico en la Moncloa en el primer intento e hibernó, durante casi una década, para resurgir en plena pandemia gracias a la determinación y patrocinio de ... Pedro Sánchez, que optó por convertirle en el gran referente del socialismo. «José Luis Rodríguez Zapatero representa lo mejor del socialismo democrático», llegó a decir, en un acto interno, el actual secretario general del PSOE y presidente del Gobierno.Desde el escondite en el que pasó la etapa de Mariano Rajoy en Moncloa y durante los primeros meses de Sánchez en el poder, Zapatero fue hurdiendo un plan que ha ido desarrollando al milímetro para, de forma muy discreta, sin hacer apenas ruido, sin que se notase mucho, convertirse en todo un presidente en la sombra. «Tiene más poder que algunos de los ministros e incluso que los vicepresidentes» bromea, en conversación con ABC, un destacado dirigente socialista. Ha sido decisión de Pedro Sánchez, al que ha ayudado tanto en clave nacional como internacional, que Zapatero pasara del ostracismo al estrellato y el poderío.Ni el primer ni el segundo Gobierno de coalición se entenderían sin la determinación de Zapatero. Su buena relación con Pablo Iglesias y los principales dirigentes de Podemos, que estos días hablan con la boca pequeña de lo que le está sucediendo -excepto Ione Belarra, que subió un poco más el tono-, es crucial para entender el cambio de opinión de Sánchez respecto a gobernar con la formación morada. Entre el «no podría dormir tranquilo por las noches» al abrazo con Iglesias horas después de las elecciones del 10 de noviembre de 2019, hay muchas gestiones y citas organizadas por Zapatero que nunca se han acabado de explicar.Noticia relacionada general No No La UDEF incauta en el despacho de Zapatero facturas a medida sobre pagos sospechosos Borja MéndezTampoco se entendería el cambio de opinión de Sánchez con el independentismo catalán sin recurrir de nuevo a la figura del expresidente ahora investigado. Del «traeré a Puigdemont de vuelta a España para que sea juzgado» y el apoyo al 155 por lo que consideraba «golpismo en Cataluña», a defender que no lo fue durante el juicio, impulsar los indultos, pactar con Junts, ERC y Bildu y hacer suya la amnistía que le exigía el prófugo Puigdemont, hubo algo más que un deseo de normalizar las relaciones o incluso de arañar unos pocos votos en Cataluña para Salvador Illa. De nuevo, aparece la mano de Zapatero y su idea, que no pudo desarrollar durante su presidencia, de una España confederal.«No es que Sánchez tenga tantos cambios de opinión, es que Zapatero le ha hecho cambiar de opinión a Sánchez muchas veces», relata a este periódico una persona que trabajó codo con codo con el presidente durante esos años. Esa frase se parece mucho a la acuñada por Gabriel Rufián de «el PSOE no hace, se le obliga a hacer». De esta forma se puede entender, también, el cambio de postura con Venezuela en un tiempo récord. España pasó de apoyar al opositor Juan Guaidó, en enero de 2019, con un experto y respetado Josep Borrell como jefe oficial de la diplomacia española, a establecer una relación que iba más allá de la cordialidad con la dictadura de Nicolás Maduro y más concretamente con el chavismo que representan los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, íntimos de Zapatero, cuando Sánchez le confiere al expresidente el poder de actuar como jefe de la diplomacia española de forma oficiosa.Red EléctricaTambién coincide en el tiempo con el desembarco de las figuras más cercanas a José Luis Rodríguez Zapatero en puestos claves de la administración y de varias empresas públicas. El banco de pruebas, en diciembre de 2020, cuando el expresidente vuelve a frecuentar Moncloa y Ferraz de forma asidua, es el ascenso de su exministra de Vivienda, Beatriz Corredor, a una empresa estratégica como Red Eléctrica. Persona de su máxima confianza, con una carrera política en paralelo a la de Zapatero, Corredor fue la primera zapatista en ostentar un cargo de gran responsabilidad en la Administración de Sánchez. A partir de ahí vinieron más. Durante esa misma etapa se incorporó a Moncloa como asesor del denostado Francisco Salazar Jesús Herrero Poza, un socialista de Pinto al que, tras la caída de Salazar, Zapatero logró recolocar en Red.es. Aunque de una generación más joven, Herrero Poza también es considerado un zapatista de cuna.Noticia relacionada general No No Manifestación en Madrid Vox pide citar a Sánchez y todo su Gobierno de 2021 por el caso Plus Ultra Angie CaleroA lo largo de 2020, tras el conflicto institucional que se había vivido en Venezuela unos meses antes, Zapatero empieza a frecuentar cada vez más a menudo Caracas, estableciendo así una línea de negocio, supuestamente de asesoramiento, con el régimen de Maduro. Ese asesoramiento, como se ha demostrado, influyó también en las decisiones políticas del Gobierno. Ahora, la justicia investiga también si hubo algún tráfico de influencias a nivel empresarial. Por eso empezó su choque con el hombre fuerte del sanchismo, José Luis Ábalos, a cuenta de los contactos que los presuntos líderes de las dos tramas corruptas socialistas que se están investigando tenían en Caracas y en Madrid. Eran las mismas personas y el pastel a repartir no había variado. Ahí emergen dos figuras clave en toda la red de tentáculos del expresidente en la administración: Ramón Santos Martínez y Álvaro Albacete, ambos embajadores en Venezuela y de su máxima confianza que, pese a su retirada, han seguido manteniendo el poder.La aparición del comisionista Víctor de Aldama, avalado presuntamente por Ábalos, con pase VIP para moverse por el Ministerio de Transportes, inquietó a Zapatero. «Cuando vio que Aldama se movía por los mismos sitios que él se encabritó», llegó a verbalizar, hace unos años, el exministro de Transportes en una conversación con este periodista. El expresidente del Gobierno hizo de la necesidad virtud y aprovechó esa coyuntura para acercarse a Sanchez, poniéndole sobre aviso de las andanzas de Ábalos y aprovechando, como quien no quiere la cosa, para hacerse con cada vez más parcelas de poder el entonces todopoderoso secretario de Organización. Eso era clave para poder tener esa influencia total que revaloriza a cualquier lobista. Lo logró, con la caída de Ábalos, en julio del 2021.2021, el año del presidente Zapatero en la sombraLa mayor remodelación del Consejo de Ministros acometida por Sánchez, la de verano de 2021, que supuso la salida de la vicepresidenta Carmen Calvo, del exministro Ábalos y del jefe de gabinete, Iván Redondo, fue vista como una gran oportunidad para Zapatero. Ahí, después del banco de pruebas exitoso de Corredor, empezaba su carrera de fondo para apartar a los cercanos de Sánchez y colocar a los suyos. Prácticamente atribuyéndoese la prerrogativa de nombrar a los nuevos ministros, aunque fuera a través de la recomendación al inquilino de La Moncloa.La exministra de Educación y Formación Profesional, portavoz del PSOE, portavoz del Gobierno y hoy secretaria general del partido en Aragón y portavoz en las Cortes aragonesas, Pilar Alegría, fue su primera patrocinada. Junto a ella, el expresidente logró rehabilitar a Óscar López y a Antonio Hernando, colocándolos al frente de la jefatura del gabinete del presidente. Unos años más tarde, en 2023, logró su ascenso a la dirección del Ministerio para la Transformación Digital, clave en las relaciones entre el Gobierno y las tecnológicas chinas a las que, supuestamente, también asesora Zapatero. En ese momento logró recuperar también a una mujer de su confianza, María González Veracruz, como alto cargo de dicho departamento. Unos meses más tarde, en 2024, Zapatero consiguió también situar a la que fuera su ministra, que también fue vicepresidenta primera con Sánchez, Carmen Calvo, al frente del Consejo de Estado.La Policía y el Poder JudicialAl comisario Segundo Martínez, jubilado desde hace unos años, muchos le consideran el «verdadero ministro del Interior en la sombra». Exjefe de Seguridad de La Moncloa con Zapatero de presidente, pese a su jubilación goza de una muy buena entrada e influencia en el Ministerio del Interior. A su figura culpan de las filtraciones, por ejemplo, de que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) estaba tras los pasos de otro amigo íntimo del expresidente, Julio Martínez Martínez. Por ahora, sin embargo, no se ha conocido que hubiera hecho lo mismo con la propia investigación a Zapatero. De él dicen que fue el responsable de la mayor purga que, en 2018, hizo Fernando Grande-Marlaska en la Policía.Del aprendizaje de Zapatero con lo que le ocurrió con el Estatuto catalán en el Tribunal Constitucional, otro nombre clave cuando hablamos de los tentáculos del expresidente en las instituciones españolas es el de Cándido Conde-Pumpido, presidente del Tribunal Constitucional. El exjefe del Gobierno, en 2023, cuando tocó la renovación, le recomendó garantizar una mayoría férrea y militante, fundamental para cualquier proyecto político que fuese una línea roja constitucional, como la amnistía. Zapatero logró colocar ahí a su ex fiscal general, con una mauyoría que blinda al tribunal frente a posibles 'fugas', como pasó con el desmarque a última hora del magistrado Manuel Reyes Aragón con el Estatuto catalán. Cabe recordar que el órgano presidido por Pumpido ya ha tomado decisiones polémicas, como anular la sentencia de los ERE de Andalucía o dar por válida la amnistía.El caramelo de TelefónicaTelefónica, compañía que se privatizó, pero que siempre convivió con la influencia política, es una de las grandes compañías donde llegan los tentáculos de José Luis Rodríguez Zapatero. Javier de Paz, una de las figuras más influyentes dentro de la compañía desde 2008, es íntimo del expresidente y actualmente es consejero de la multinacional. Su nombre aparece en el auto que motivó la investigación a Zapatero al compartir un chat de la empresa Análisis Relevante.Que el anterior responsable de la empresa, José María Álvarez-Pallete, tuviera la intención de quitarle el sillón en el consejo de administración, para hacer hueco a Arabia Saudí, le costó caro. Fuentes del sector explican a este periódico que Pedro Sánchez empezó a perder la confianza en el directivo por este movimiento, una primera piedra en el zapato que terminó por edificar su despido de la operadora española. Otro nombre clave en Fuencarral es el de Carlos Ocaña, vicepresidente del Consejo de Administración de Telefónica, amigo de Sánchez pero también muy cercano a Zapatero. En la Ciudad Telefónica hablan de otras personas con puestos clave en la empresa cuya presencia allí, dicen, se la deben a Zapatero.El control de los mediosEl poder mediático es otro en el que Zapatero ha logrado tener una gran influencia. Tras la muerte de Miguel Barroso, que fue su secretario de Estado de Comunicación, ahora el expresidente canaliza ese intento de control de algunas emisoras, canales o periódicos a través de las figuras de José Miguel Contreras, productor audiovisual y compañero de baile durante muchos años de Barroso -considerados, juntos, 'los migueles'- y su exdirectora de comunicación y actualmente consejera de RTVE a propuesta del PSOE, Ángelica Rubio. De Contreras, que durante la presidencia de Zapatero logró los permisos para crear La Sexta, operación que quiere repetir ahora con otro canal de la TDT pese a sus fracasos empresariales, hay quien dice que la gran relación que también mantiene con Sánchez fue el detonante del acercamiento de Zapatero al presidente del Gobierno hace unos años.
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