El nuevo análisis de sangre podría predecir el riesgo cardíaco mejor que el colesterol
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Image: El Confidencial
El colesterol LDL, el llamado colesterol 'malo', es un factor de riesgo clave para el infarto y el ictus. Pero la medicina preventiva se enfrenta a un matiz importante que a menudo se pierde en la consulta: no solo importa cuánto colesterol hay, sino cuántas partículas lo transportan y pueden incrustarse en las arterias. Dos personas con el mismo LDL pueden tener riesgos distintos. Y ahí entra el protagonista de esta historia: la apolipoproteína B (apoB). Medir apoB podría predecir mejor el riesgo cardiovascular que centrarse únicamente en el LDL, y además podría ser más efectivo para guiar tratamientos y evitar eventos graves. Si imaginamos que el colesterol es una mercancía y las lipoproteínas son los camiones que la transportan por la sangre, el LDL colesterol nos dice cuánta mercancía (colesterol) va en los camiones LDL, pero no nos dice cuántos camiones hay. Y eso importa porque el daño cardiovascular (la formación de placa en las arterias) está muy ligado a la cantidad de partículas aterogénicas circulando que pueden quedarse atascadas en la pared arterial y desencadenar un proceso inflamatorio y de acumulación de placa. Y es que, en esencia, el colesterol no va disuelto como el azúcar, sino que va empaquetado en lipoproteínas. Si solo miramos LDL, podemos perder información sobre ese empaquetado. La apoB es una proteína presente en la superficie de las lipoproteínas 'malas'; cada una de esas partículas lleva, esencialmente, una molécula de apoB. Por eso, medir apoB equivale a estimar el número total de partículas capaces de formar placa. Por tanto, si el LDL colesterol informa de cuánto colesterol transportan las partículas LDL, apoB nos relata cuántas partículas hay. Y si lo que se atasca en la pared arterial son partículas, contar partículas tiene mucho más sentido. Este concepto es especialmente relevante en personas con ciertos perfiles metabólicos donde la discordancia es más probable, por ejemplo personas con sobrepeso/obesidad, con diabetes, o con los triglicéridos altos Según los expertos, esta investigación utiliza un modelo de simulación a gran escala que representa a 250.000 adultos elegibles para terapia hipolipemiante (por ejemplo, estatinas), pero sin enfermedad cardiovascular previa. El objetivo era comparar tres formas de ajustar el tratamiento para bajar lípidos. Se plantearon tres objetivos: - Objetivo guiado por LDL colesterol - Objetivo guiado por colesterol no-HDL - Objetivo guiado por apoB En la simulación, si una persona no alcanzaba el objetivo, se escalaba el tratamiento: estatinas más potentes y, si era necesario, añadir ezetimiba. Después, el modelo seguía a los pacientes durante su vida para estimar infartos, ictus, esperanza de vida, calidad de vida y costes sanitarios. El resultado principal: la estrategia guiada por apoB prevenía más infartos e ictus que las guiadas por LDL o no-HDL y lo hacía con un coste considerado buen valor para el sistema sanitario. Así que, ¿merece la pena pagar el extra de medir apoB si sirve para tomar mejores decisiones terapéuticas? La conclusión de los científicos es que sí. ¿Y sirve para todos o para casos concretos? El análisis se centró en usar apoB para guiar intensificación del tratamiento en personas ya elegibles para terapia, no en decidir si apoB debería reemplazar por completo las pruebas tradicionales para iniciar tratamiento desde cero. Esa es, dicen los expertos un área importante para futuras investigaciones. Dicho esto, hay situaciones en las que tiene sentido plantear la pregunta en la consulta del médico. Por ejemplo si tienes diabetes, síndrome metabólico o triglicéridos altos; si tu LDL sale bien pero hay historial familiar fuerte de infarto precoz o si ya estás en tratamiento y quieres saber si el riesgo residual por partículas sigue alto. Tu médico podrá valorar si pedir apoB aporta información de valor para cada caso. El colesterol LDL, el llamado colesterol 'malo', es un factor de riesgo clave para el infarto y el ictus. Pero la medicina preventiva se enfrenta a un matiz importante que a menudo se pierde en la consulta: no solo importa cuánto colesterol hay, sino cuántas partículas lo transportan y pueden incrustarse en las arterias. Dos personas con el mismo LDL pueden tener riesgos distintos. Y ahí entra el protagonista de esta historia: la apolipoproteína B (apoB). Medir apoB podría predecir mejor el riesgo cardiovascular que centrarse únicamente en el LDL, y además podría ser más efectivo para guiar tratamientos y evitar eventos graves. - "Estamos en un momento apasionante para la investigación cardiovascular en mujeres" Fran Sánchez Becerril - ¿Pasas mucho tiempo sentado? Sigue la regla 301 para proteger tu salud cardiovascular María del Pilar Díaz - La salud cardiovascular de la mujer avanza en España: nuevas evidencias, llamadas al cambio y concienciación Dr. Jorge Solís
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