Nolan no es el problema de la Odisea: Ulises, Homero y la Edad Oscura entre Troya e Ítaca
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Después de diez años de penurias y peripecias atrapados en un mar terrorífico y unas islas pobladas de criaturas como Polifemo, hechiceras como la retorcida Circe y diosas como la caprichosa ninfa Calipso, Ulises regresa por fin a Ítaca y, cuando llega, miente a Eumeo el porquero con historias de piratas, saqueos y esclavos, que poco tienen que ver con el canto heroico de la Ilíada y la Guerra de Troya, y nada con las verdaderas aventuras que han vivido buscando el camino a casa, maldecidos por el dios Poseidón: "Antes de que los hijos de los aqueos se embarcaran rumbo a Troya, capitaneé nueve veces a mis hombres y navíos de raudo curso contra gentes de otras tierras y obtuve para mí muchísimo botín. De este elegía a mi gusto y me tocaba la mayor porción en el reparto. Pronto mi casa empezó a prosperar y por lo tanto logré hacerme temible y respetable entre los cretenses". ¿Ulises, el bastardo de un rico cretense, convertido en pirata que ataca por la fuerza y obtiene botín? La continuación de su historia tras el episodio un tanto menor de Troya que relata a Eumeo es aún peor para el porquero de Ítaca, que aún no sabe que ese pirata que se ha presentado como hijo de un tal Cástor Hilácida es su rey Ulises: "Mis hombres dejándose llevar por la violencia, movidos por su coraje, pronto empezaron a destruir los admirables campos de los egipcios, y raptaban a las mujeres y los niños pequeños, y mataban a los hombres". Eumeo había sido, de hecho, según se lee en la traducción y adaptación a la prosa de la Odisea de Carlos García Gual (Alianza Editorial), uno de esos niños raptados y vendido como esclavo que encaja con la historia del falso Ulises. Tal y como relata el propio García Gual a El Confidencial por teléfono, cuando Ulises cuenta esas historias verosímiles está mintiendo, porque la verdad es la de Circe, Polifemo, Calipso, las sirenas...: "Es un juego muy interesante que además evidencia la diferencia entre ese mundo de largos horizontes que es el mar de la Odisea, que llega incluso hasta el Hades de los muertos, con ese otro espacio que es Ítaca, mucho más cercano y violento, y de hecho, más histórico", comenta García Gual, quien añade que precisamente ha sido recreado recientemente en otra película, El regreso de Ulises (2024) –Uberto Pasolini, con Ralph Fiennes en el papel de Ulises–. Es cierto que esa recreación de Pasolini exclusivamente del último tercio de La Odisea es interesante más allá de la imposible precisión histórica también, porque esas "mentiras" que cuenta Ulises sobre ese mar y esos piratas en un mundo de caudillos menores, sin dinastías, y no el de los reyes de la época micénica, se corresponden más en cambio con la realidad de la sociedad en la que se sitúa la escritura de Homero –aproximadamente el VII a.C.– y que es muy posterior al de la recreación de Troya –en torno al 1200 a.C.–. Es la brecha que sigue al colapso de la Edad de Bronce y que ya describió el arqueólogo Eric H. Cline a El Confidencial: entre los siglos XII y X a.C. la población cayó, las ciudades se abandonaron, las rutas comerciales se cortaron y se extendieron la violencia, la enfermedad y la muerte temprana, mientras se desplomaban la producción y el nivel de vida y se perdían oficios y técnicas avanzadas. Solo a partir del siglo IX a.C. empezó a revertirse aquella ruina, hasta que, en la segunda mitad del VII, un mundo de nuevo interconectado volvía a tomar forma por primera vez en siglos. Ahora, sin embargo, arrecian algunas críticas en redes, reels, tuits y artículos por los tráilers y teasers que han ido apareciendo sobre Odiseo la nueva adaptación de Homero que estrenará el director Christopher Nolan en julio. Desde el uso de un inglés moderno basado en la traducción de Emily Wilson a las armaduras y cascos que nada tendrían que ver con la Edad de Bronce de la Ilíada y que, paradójicamente, en cambio no tendrían por ejemplo ningún sentido en la Ítaca del regreso, que se corresponde más bien con esa Edad Oscura (X-IX a.C). La unidad narrativa de Homero –o de los dos ‘homeros’– rompe sin duda la unidad de tiempo, pero no por los diez años en el mar, sino por cerca de cinco siglos. Más allá de la época que representaría bien o mal el cine, –como ha ocurrido siempre, ahora con nuevos reflejos modernos de la actualidad–, la auténtica cuestión es si ese "superhéroe" de Nolan es el "astuto y taimado Ulises", según detalla por ejemplo Carlos García Gual y que poco tiene que ver con los héroes guerreros de La Ilíada como Aquiles, Áyax y Héctor. Antes de eso ¿hay historia real en el relato homérico? No parece haber duda de que es así aunque no lo parezca y no sólo por los hallazgos de la arqueología romántica del siglo XIX que protagonizó el alemán Heinrich Schliemann cuando descubrió en Hisarlik, (Anatolia, Turquía) los restos de la ciudad de Troya bajo varias capas de yacimientos históricos posteriores que ofrecían el sustrato de los conflictos entre dos grupos: aqueos y troyanos. El historiador Moses I. Finley, que revolucionaría los estudios homéricos con la publicación de su clásico del año 1954, El Mundo de Odiseo, afirma en sus páginas que "si es cierto que la historia europea comenzó con los griegos, es igualmente cierto que la historia griega comenzó con el mundo de Odiseo". ¿Una historia casi de fábulas y narraciones fantásticas como el origen de la historia de Europa? Parece una contradicción, porque el propio Finley afirma más adelante que Homero "era un poeta y no un historiador", ya que ni siquiera explica al inicio del relato algo tan básico como cuándo comenzó todo. Sin embargo, La Ilíada y La Odisea son el arranque de una historia oral alejada radicalmente de las tablillas micénicas con la escritura Lineal B, cruciales para arqueólogos e historiadores modernos, pero que no dejan de ser unas aburridas anotaciones burocráticas sobre el funcionamiento de la sociedad de los palacios micénicos frente al relato de los mitos, de sus héroes, sus luchas y sus peripecias en el mar, mitos que a la fuerza los griegos creían: "Pocos griegos, primitivos o tardíos, dudaron alguna vez de la existencia de una época de héroes. Sabían todo lo referente a ellos: sus nombres, sus genealogías y sus hazañas", según asevera en su clásico Moses I. Finley. Arrecian algunas críticas en redes, reels, tuits y artículos por los trailers y teasers que han ido apareciendo sobre Odiseo ¿Los griegos creían de verdad en esos mitos ? Según muchos expertos, sí lo hacían, tal y como afirmó también a El Confidencial el historiador Owen Rees con motivo de la publicación el año pasado de En los confines del mundo (Crítica). Para Rees es la historia de su pasado, aunque sean historias inverosímiles para nosotros y por supuesto no estuvieran verificadas entonces según la idea de un historiador moderno: "Desde mi perspectiva, creían que estas cosas eran ciertas. No todas, pero hay una creencia general de que estas historias eran verdad o basadas en tradiciones históricas más antiguas en las que creían. Un ejemplo clásico: muchos escritores griegos intentaron entender o descifrar la fecha de la Guerra de Troya. Aceptaban que la Guerra de Troya era real, así como la historia de Aquiles y todo lo demás, por lo que querían descifrar la fecha en la que ocurrió. Esa circunstancia implica que para ellos era un pasado semi-mítico e histórico, distante, pero verídico". En cuanto a la idea sobre la ruptura entre las épocas que van de los escenarios de Troya al de la tercera parte de Ítaca, no tiene ni siquiera un siglo. Hasta la irrupción de la historia social de Moses Finley sobre los relatos homéricos, estaba generalmente aceptado en el mundo académico que La Ilíada y La Odisea representaban de alguna forma la tradición oral de una serie de mitos e historias de la cultura micénica de la Edad de Bronce. Finley –junto a algunos otros "herejes" como define al grupo en su obra–, planteó la inconsistencia entre la organización social y jerárquica del poema que glosa la épica de la Guerra de Troya con la mucho más arcaica y atrasada Ítaca en la que Penélope tiene que escoger pretendiente so pena de perder su "reino" y a pesar de que Telémaco es hijo suyo y del rey Ulises –y que nadie discute–. Una sociedad de caudillos que no encajaban bien con la realidad de las dinastías de Micenas. Las percepciones de Finley se vieron refrendadas de hecho con el desciframiento muy poco antes del lenguaje Lineal B por parte de Michael Ventris en 1952, un arquitecto inglés aficionado al mundo antiguo que pudo leer las tablillas micénicas halladas por el arqueólogo Arthur Evans en 1900 y que demostraban ese abismo entre las dos narraciones. Es decir, hubo un cierto retroceso que es el colapso de la Edad de Bronce que ha descrito recientemente Eric Cline con 1177 a.C. El año en que la civilización se derrumbó y Después de 1177 a.C. La supervivencia de las civilizaciones (Crítica) y que se refleja de hecho de alguna forma también en las dos partes del relato homérico: en La Ilíada un mar conectado por el comercio y el de La Odisea que describe Ulises en sus mentiras al llegar a Ítaca mucho más inseguro plagado de piratas y donde el uso de la fuerza está incluso justificado. Ocurre lo mismo con el retrato del héroe. Ulises no es el guerrero de la Ilíada, según explica García Gual. "Es un personaje que en la primera línea del relato ya se define como polítropos, es decir, de muchas vueltas, muy astuto. Es un caso curioso para un gran guerrero, porque los otros son 'el de los pies ligeros', 'Héctor el del casco tremolante'; este, en cambio, tiene la facilidad de engañar, de transformarse, y eso es nuevo en la literatura. Donde Aquiles o Héctor proclaman su linaje a gritos en mitad del combate, Ulises calla y disimula. Su arma es la astucia: sabe escapar del cíclope, sabe escapar de las sirenas, sabe librarse de todo", resume el helenista. Lo que seduce de Ulises, según García Gual, no es la fuerza, sino la palabra: "Había una fascinación por la palabra; Ulises debía de hablar muy bien y engatusarlas. El adjetivo que lo define al principio es ese, polítropos, el de muchos recursos. Por eso, aunque el poema no diga jamás si es guapo, las grandes figuras femeninas además de Penélope –Circe, Calipso, Nausícaa– se enamoran de él, lo que las atrae, es que es un hombre de muchos trucos, de muchos saberes". Es la razón por la que García Gual lo considera un personaje único: "En la literatura europea, mundial, no hay un personaje como Ulises", afirma a El Confidencial. Es también una clave de lo que hace de la Odisea un relato distinto del de la guerra de Troya. Si la Ilíada es pura épica de combate, La Odisea –tal y como escribe García Gual en el prólogo de su traducción–, tiene "una modernidad que no tiene la Ilíada" y se mueve "entre el cuento y la novela", hasta el punto de poder leerse como "el prototipo de todos los relatos de viajes fantásticos y novelescos". De ahí que trasladarla a un lenguaje cinematográfico no debería plantear lógicamente un problema de fondo, según el filólogo, ni siquiera en cuanto a ambientación "que con ser evocadora es suficiente", más aún cuando en realidad comprende además épocas distintas dentro del mismo relato. La verdadera pregunta ante la película de Nolan no es tanto esa ambientación –más allá de su coherencia–, ni los acentos, ni el elenco: ¿Ulises es uno de esos "superhéroes originales", –según ha definido el propio director a los personajes de Homero– o el Ulises, tan singular por astuto y hábil mentiroso, que define en parte a la Odisea? Después de diez años de penurias y peripecias atrapados en un mar terrorífico y unas islas pobladas de criaturas como Polifemo, hechiceras como la retorcida Circe y diosas como la caprichosa ninfa Calipso, Ulises regresa por fin a Ítaca y, cuando llega, miente a Eumeo el porquero con historias de piratas, saqueos y esclavos, que poco tienen que ver con el canto heroico de la Ilíada y la Guerra de Troya, y nada con las verdaderas aventuras que han vivido buscando el camino a casa, maldecidos por el dios Poseidón: "Antes de que los hijos de los aqueos se embarcaran rumbo a Troya, capitaneé nueve veces a mis hombres y navíos de raudo curso contra gentes de otras tierras y obtuve para mí muchísimo botín. De este elegía a mi gusto y me tocaba la mayor porción en el reparto. Pronto mi casa empezó a prosperar y por lo tanto logré hacerme temible y respetable entre los cretenses". - Un Spielberg, un Nolan y muchas secuelas: los 10 'blockbusters' más esperados de 2026 E. 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