Cohen: 1939 y el brutal shooter noir que convierte las calles de Birmingham en una masacre frenética
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Los shooters cenitales llevan años intentando capturar nuevamente la intensidad salvaje de ciertos clásicos modernos, pero pocos consiguen transmitir verdadera tensión en cada enfrentamiento. Entre calles cubiertas de niebla, bares clandestinos y organizaciones criminales al borde de una guerra, una nueva propuesta independiente quiere recuperar esa sensación de peligro constante donde un simple error puede terminar instantáneamente la partida. Una viuda, una ciudad corrupta y una guerra criminal que se descontrola rápidamente Todo comienza con un asesinato brutal en plena calle. Richard, un reconocido gánster local, aparece muerto y detrás del crimen parece existir mucho más que una simple disputa entre bandas rivales. A partir de ese momento, Elisa, su viuda, inicia una búsqueda obsesiva de venganza que termina arrastrándola a un conflicto mucho más grande de lo que imaginaba. La historia se desarrolla en Birmingham durante 1939, una ciudad representada como un lugar oscuro, húmedo y constantemente cubierto por humo y lluvia. El ambiente noir no funciona únicamente como decoración estética. Cada escenario transmite la sensación de que la violencia puede aparecer en cualquier rincón, mientras las calles llenas de niebla y los callejones iluminados por lámparas de gas construyen un tono opresivo durante toda la experiencia. Lo interesante es que la narrativa no tarda demasiado en alejarse de la típica historia de mafias. Lo que comienza como una vendetta personal termina conectándose con conspiraciones mucho más perturbadoras. Entre mataderos clandestinos, explosivos relacionados con el IRA, traiciones internas y secretos vinculados incluso a la corona británica, la trama parece diseñada para escalar constantemente hacia situaciones cada vez más violentas y extrañas. El juego también aprovecha muy bien el estilo visual para reforzar ese tono. Los trajes clásicos, los interiores cargados de humo y las calles industriales ayudan a construir una identidad muy marcada que inevitablemente recuerda al imaginario gangster británico de principios del siglo XX. Pero detrás de esa estética elegante aparece una brutalidad constante que transforma cada escenario en un lugar peligroso. La protagonista además rompe con varios clichés habituales del género. Elisa no es simplemente un personaje atrapado en medio del conflicto: es la principal fuerza destructiva dentro de esta guerra criminal. Todo gira alrededor de su obsesión por encontrar a los responsables y hacerles pagar de la manera más sangrienta posible. Disparos letales, enemigos inteligentes y combates donde nadie sobrevive demasiado tiempo La principal característica jugable del proyecto es su sistema de combate extremadamente rápido y letal. Aquí no existen enfrentamientos prolongados ni barras de vida gigantes. Tanto los enemigos como el jugador mueren de un solo impacto, lo que transforma cada habitación en un pequeño rompecabezas táctico donde cualquier error puede resultar fatal. Ese enfoque obliga a pensar constantemente cada movimiento. Entrar disparando sin planear rutas o coberturas suele terminar mal, especialmente porque los enemigos reaccionan rápidamente y aprovechan cualquier exposición. La idea no es únicamente disparar más rápido, sino aprender a leer el escenario antes de actuar. El diseño de niveles parece construido específicamente alrededor de esa tensión. Los mapas incorporan puntos ciegos, pasillos estrechos y espacios que permiten manipular el ruido para atraer enemigos o separarlos en grupos más manejables. Algunos enfrentamientos incluso exigen improvisar constantemente debido a la distribución variable de ciertos escenarios. Otro detalle importante es el manejo de armas. Elisa puede recoger equipamiento directamente de los enemigos derrotados, alternando rápidamente entre pistolas, armas automáticas y ataques cuerpo a cuerpo. Incluso las armas vacías mantienen utilidad porque pueden lanzarse para aturdir rivales durante unos segundos, generando oportunidades para rematar rápidamente a corta distancia. La violencia visual también ocupa un papel central. Cada enfrentamiento está diseñado para sentirse agresivo, rápido y brutal, con animaciones veloces y ejecuciones que refuerzan constantemente la sensación de peligro. Esa intensidad recuerda claramente a ciertos shooters modernos centrados en reflejos rápidos, aunque aquí existe un componente táctico mucho más marcado. Además, el comportamiento de la inteligencia artificial parece buscar partidas impredecibles. Los enemigos reaccionan al sonido, investigan movimientos sospechosos y pueden rodear al jugador si detectan su posición. Eso obliga a mantener la concentración incluso durante los momentos aparentemente tranquilos. Cohen: 1939 apuesta por el estilo noir y la tensión constante para destacar entre los shooters indie La combinación entre violencia táctica y ambientación gangster ya empezó a llamar la atención desde la publicación de su primera demo en Steam. Esta versión inicial permite jugar los dos primeros capítulos de la campaña, incluyendo varios personajes controlables, distintos niveles y un enfrentamiento contra jefe diseñado para mostrar las mecánicas más agresivas del juego. Todo apunta a que el estudio Cube of Cube quiere construir una experiencia donde el ritmo nunca se detenga demasiado tiempo. Las partidas avanzan rápidamente entre persecuciones, emboscadas y tiroteos improvisados, mientras la narrativa sigue revelando nuevas capas de conspiración detrás del asesinato inicial. Visualmente, el proyecto también encuentra una identidad muy clara gracias a su mezcla de estética noir y violencia estilizada. La iluminación tenue, los escenarios industriales y la lluvia constante ayudan a construir una Birmingham decadente donde cada rincón parece esconder otra traición o un nuevo enemigo esperando atacar. El componente estratégico además podría convertirse en uno de sus mayores atractivos. Aunque la acción es frenética, sobrevivir depende mucho más de observar rutas, aprovechar el entorno y actuar con precisión que de simplemente disparar sin pensar. Ese equilibrio entre velocidad y táctica es justamente lo que le da personalidad propia. Con su llegada prevista al Steam Next Fest de junio, Cohen: 1939 parece preparado para convertirse en uno de los indies más curiosos dentro del género de acción. Y viendo lo mostrado hasta ahora, todo indica que su mezcla de noir británico, violencia extrema y tensión táctica no apunta precisamente a pasar desapercibida.
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