La culpa de que la sociedad española se hunda no la tienen los inmigrantes, sino los gimnasios
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Image: El Confidencial
Un reciente estudio sueco acaba de demostrar que los postulados racistas de VOX no tienen ningún fundamento ni base real al achacar a la inmigración acogida en España gran parte de nuestra crisis anímica, económica y de empleo . Lo que realmente está causando ese hundimiento de la moral y productividad del país —y a medio plazo de todo el continente— es el éxito de los gimnasios en suelo europeo , que hacen profundamente infeliz a la mayoría de la ciudadanía. El ejercicio consciente es perjudicial para la salud Gustaff Yamalson , antropólogo de Estocolmo al frente del estudio, afirma que " una sociedad que se marca por obligación un tiempo diario específico y deliberado para ponerse en forma es una sociedad enferma ". Acorde con tales postulados, su encuesta de ámbito internacional ha probado que los países más felices son aquellos en los que sus habitantes mantienen un estilo de vida inconscientemente activo, acudiendo a sus empleos a pie y trabajando en labores físicas y exigentes para sus cuerpos. "Es decir", completa el científico, "el ejercicio que realmente aporta vitalidad y felicidad es aquel que se hace mientras la persona no piensa que está haciendo ejercicio. Toda gimnasia autoimpuesta, todo esfuerzo físico que implique que seamos conscientes de que estamos realizando ese esfuerzo, resulta antinatural y solo trae consigo un sentimiento de desánimo y depresión que rubrica nuestra decadencia". Según parece, esa decadencia de la vida europea comenzó a inicios de este siglo con la proliferación de gimnasios , los cuales instalaron en la mente de los ciudadanos la falsa y extendida idea de la obligatoriedad de mantenerse en forma . "La tecnologización del acto laboral contribuyó a llevarnos a este infierno Imagínense: ustedes se pasan ocho horas trabajando como mulas en su oficina, a lo peor en tareas que detestan y que solo efectúan por dinero. Y después de salir de allí agotados mentalmente y con ganas de tomarse un vermut, les convencen de que además tienen que pasarse dos horas adicionales sudando y fatigándose aún más en un gimnasio , corriendo, haciendo pesas y perdiendo el resuello en ejercicios sin fin. ¡Como para no deprimirse!", asevera el experto sueco con un envidiable manejo del castellano. Tampoco ayuda el entorno tan poco estimulante en lo intelectual que suele prodigarse dentro de los gimnasios . "Claro", insiste Yamalson , que por cierto está bastante fofo, "encima te juntan con un montón de maromos cachas de encefalograma plano que únicamente se excitan mirándose al espejo mientras marcan bíceps. Y tú obligado a respirar el sudor, gases, halitosis y efluvios de aquella piara de musculitos... Pues, oiga, es normal que uno salga hundido de allí dentro y con ganas de emigrar a otro país menos sofisticado, exigente y donde la vida sea más sencilla y sin tantas reglas alienantes". Carlota Cebrián, española viviendo en Reino Unido: “Echo de menos secarme el pelo en el baño” P. M. Algunos ligeros detalles de la vida cotidiana en ambos territorios pueden marcar profundamente la diferencia en ambos estilos de vida. La verdad es que, hechas las debidas averiguaciones, su lógica no tiene falla. Los españoles no están preparados La sociedad española ha adoptado esa receta estándar de la " vida sana " hasta límites grotescos. Ya no es inhabitual contemplar a personas esencialmente sedentarias que acuden a todo compromiso laboral o familiar dentro de su coche, del que no se apean ni para ir a la esquina, para luego verlos entrando a un gimnasio con el fin de trotar con ahínco artificioso y descorazonador sobre una cinta de correr . "Conozco casos de amigos españoles", apunta el cachondo de Gustaff, "que se pasan una hora echando los higadillos con las pesas del gimnasio y, nada más salir, se fuman medio paquete de cigarrillos para, dicen, "compensar". Lo cual es una animalada, claro". Marcos Vázquez, experto en longevidad y salud: "Es difícil que seas demasiado fuerte, entonces si no sabes qué hacer entrenar fuerza tiene sentido" El Confidencial El divulgador gallego vuelve a compartir las claves de su filosofía de vida saludable en una charla con Pepe García, autor del pódcast El Estoico Antaño el pueblo español contrarrestaba su falta de "predisposición natural al trabajo" (como la llama Yamalson) con una alegría de vivir legendaria en todo el mundo . Hoy día, su adaptación forzosa a modos de vida ajenos a su cultura —esto es, la devoción impostada a la empresa y el fingimiento de una vida conyugal inmaculada, rasgos basados en patrones anglosajones— lo llevan a sentirse miserable y a culpar de su infelicidad a los pobres inmigrantes. Las vías de desahogo permitidas para la creciente angustia emocional que genera en España esta inmersión en la " vida moderna " son cada vez menores: "Al menos en la sociedad estadounidense tienen la ventaja de que, cuando se agobian mucho, pueden pillar un rifle y meterse en un supermercado a matar gente. ¡Eso desestresa un montón! Pero esa práctica cultural aún no está arraigada en España. Aunque todo se andará", aventura el investigador. Adiós al amor libre Otro factor de peso lo aporta el American Way of Life , exportado como fórmula postiza de funcionalidad social . El puritanismo estadounidense ha calado paulatinamente en la sociedad europea a través de las películas de Hollywood , haciendo creer a sus habitantes que la monogamia y la fidelidad son cualidades positivas. "Antes, los hombres y las mujeres en Europa se mantenían en forma al disponer de su amante, o varios amantes, integrados en la armonía conyugal . Que ambos miembros de la pareja contaran con sus machucantes, como los llaman en Dinamarca, estaba bien visto. Ello les proporcionaba no solo joie de vivre , sino que los mantenía en forma, atléticamente óptimos, y creaba un dinamismo sano que impedía el anquilosamiento de las relaciones estables . En la actualidad, la condena moral de la sociedad al adulterio y la obligación de ser fiel a la pareja degeneran a la larga en una abstinencia sexual que nos pone fondones a todos", concluye mirando su propia barriga el estoico estocolmense. "Esto es el colmo", remata. Una estudiante británica, tras volver de España: "Deberíamos aprender a relajarnos como ellos" Roberto Ruiz Anderson Mia Raja vivió durante un año en Valencia y, al regresar a Reino Unido, se dio cuenta de cuánto había cambiado su forma de ver el trabajo, la comida y las relaciones sociales Así pues, estamos ante el fin de nuestra civilización al haber acatado una plantilla errónea en nuestras prioridades vivenciales: mientras nos preparamos para encarar la muerte inevitable de Europa , y por el bien de su salud integral, abandone entretanto el coche y a su esposo/a; y cada vez que cruce frente al ventanal de una sala de entrenamiento repleta de chicos y chicas jadeando de lo lindo entre las máquinas, muéstreles el dedo medio y siéntase libre. No, el dedo medio no, que eso es otra costumbre yanqui. ¡Hágales un buen corte de mangas!
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